A cuento de Una habitación propia. Virginia Woolf.

Primera lectura del año a la que, seguro, volveré en algún momento.

Igual que Mientras escribo, de Stephen King, la recomiendo a todo aquel que se tome en serio el oficio.

Os dejo algunos pasajes y me entenderéis.

“Pensé en el tabaco y el licor, en las mullidas butacas y las agradables alfombras; en el civismo, la genialidad y la dignidad, que son vástagos del lujo, de la intimidad y del espacio”. 

El civismo, la genialidad y la dignidad como hijos del lujo, colegas de aquellos que se los pueden permitir, me parece una idea de lo más interesante.

“La rabia obstaculiza la integridad de Charlotte Brontë como novelista. Charlotte Brontë abandona su historia en la que debía haber puesto toda su devoción, para ocuparse de una afrenta personal”.

¿En cuántas historias se detecta a la perfección la voz del escritor contando algo como venganza o aleccionamiento moral? No es cosa nueva, al parecer.

“Sería una lástima tremenda que las mujeres escribieran como los hombres o vivieran como ellos, pues si dos sexos no bastan para abarcar la inmensidad y la variedad del mundo, ¿cómo podríamos arreglárnoslas con uno solo? ¿No debería la educación sacar a la luz y fortalecer las diferencias en vez de las semejanzas?”. 

Esta reflexión me resultó especialmente curiosa.

He copiado más de quince en mi cuaderno, donde reuniré todos esos grandes aportes (que detecte) legados por escritores y escritoras de la talla de Woolf.

¿Lo has leído? ¿Qué te pareció?

Saludos, 26167626_1738299062855309_5167810088394322000_n

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