Especial 6 La máquina de besos: El misterio.

Elegí esta época porque tiene algo mágico, algo que no me inspiran otras épocas: el misterio.

No os estoy hablando de desapariciones sino de un mundo que, como si fuera un bebé recién levantándose del más profundo sueño, abre los ojos a una realidad que cada vez se expande más, hacia todas partes.

Ya lo comenté en otro de los especiales, pero reincido: en una sociedad negra, de pronto aparece una luz que hace a la gente preguntarse cosas, que empuja a otros a montarse en sus vehículos y salir a explorar, ver hasta dónde hay gigantes, descubrir civilizaciones y exóticos países, documentarlo todo.

Se generan todo tipo de dudas, hay escepticismo, hay ostracismo en rechazo a las novedades, hay un montón de cosas que terminan en –istmo, pero ahí están, gentes intrépidas, gentes aventureras, con las herramientas justas pero el norte bien señalado. Gente que quiere descubrir y ver por ellos mismos.

En las ciudades hay otros, se están formando, están peleando contra esa oscuridad que ha envuelto al mundo durante tanto tiempo, que ha fomentado la situación actual, esos creyentes, esos que no quieren el cambio y se niegan a ver cómo los días caen del calendario sin vuelta atrás.

¿Por qué? ¿Por qué lo hacen?

No puedo responder a esa pregunta, lógicamente tan fuera de mi tiempo, pero sí os puedo contar por qué los personajes de mi novela, todos, deciden revelarse ante lo que parece imbatible…

LO HACEN POR EL MISTERIO

Unos lo quieres desvelar, otros quieren formar parte, otros necesitan que haya luz entre sus gentes, otros cuanta menos luz haya, mejor. Sea como sea cuanto les mueve está directamente relacionado con el misterio en todas sus facetas.

Hace unos meses estaba en una presentación en Zaragoza, muy bien acompañada hablando de esta novela ante un público que iba vestido para la ocasión y me hicieron una pregunta que me ha venido a la mente muchas veces. Era una chica, me preguntó de dónde me venía el tema de los misterios, de la investigación, me preguntaba si era de formación profesional, de vicio, o de qué. Le dije que era vicio puro y duro, vicio absoluto, y nos reímos todos tranquilamente. Supe que no hacía falta contarles nada más, porque los que estaban allí sabían a qué me estaba refiriendo sin necesidad de más palabras. Les conté qué imagino cuando voy a un lugar nuevo, qué imágenes me nacen, cómo surgía el misterio en un lugar como la Plaza del Pilar de Zaragoza y me fui de allí sabiendo, lo dicho, que me habían entendido sin más explicación.

Fue maravilloso. Fue genial. Y fue inspirador.

Terminan aquí estos especiales de La máquina de besos donde quería recalcar determinadas cosas y terminan porque tengo que dedicarme a escribir más cosas, nuevos misterios y nuevas novelas que se darán a conocer al público en breve.

También haré especiales sobre ellas. Es divertido.

Gracias gente.

 

952fe-la-maquina-de-besos-delante-digital

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